Espiritismo
LA PRÁCTICA ESPIRITISTA
La práctica espiritista, es decir, el proceso de invocación de los espíritus, puede realizarse por personas que no tengan ninguna cualificación especial, pero siempre alcanzará su máxima eficacia cuando el invocador es un “médium”.
LA FIGURA DEL MÉDIUM
El médium es aquella persona que posee la capacidad de relacionarse con los espíritus. El médium es el titular de una facultad llamada “mediumnidad”, la facultad de recibir la acción fluídica de los espíritus.
Esta facultad no está extendida por igual a todos los seres humanos. Si bien todos podemos desarrollar esta facultad mediante un entrenamiento constante, solamente muy contadas personas disponen de manera natural y sin ninguna clase de esfuerzo. Es innegable que algunas personas, incluso desconociendo lo esencial de la doctrina espiritista, logran comunicaciones con los espíritus e incluso fenómenos espectaculares.
LOS RASGOS DE LA MEDIUMNIDAD
Contrariamente a lo que podría pensarse, no todos los fenómenos de mediúmnidad son idénticos, existe una amplia panoplia de fenómenos y manifestaciones mediúmnicas que determinan las distintas clases de los médiums.
No todas las personas tienen las mismas capacidades, pero ¿en qué tipos de personas se manifiestan mejor las cualidades de un médium?
La mayor o menor aptitud para recibir la influencia fluídica por los espíritus radica en el interés de cada persona, en tomarse esta facultad seriamente y no en servirse de ella como diversión o por simple curiosidad.
El médium, pues, deberá contemplar el espiritismo y la posibilidad de comunicación con el más allá, con seriedad e interés, tendrá estas comunicaciones como medios para alcanzar un fin: el conocimiento de los aspectos de la vida posterior a la muerte. En ningún tipo de comunicaciones espiritistas se tomará la posibilidad de tales contactos como una distracción, ocio para burgueses o por simple curiosidad irracional.
Deberá disponer también de ciertas cualidades éticas y morales:
- Jamás se envanecerá de su capacidad para relacionarse con los espíritus;
- Jamás se considerara que lo vertido en las comunicaciones espiritistas será indiscutible. Cada afirmación de los espíritus, va a ser tenida por indiscutible, deberá ser cotejada con datos objetivos.
- Las comunicaciones espiritistas deben recibirse con modestia e interés, sin perder de vista una motivación caritativa o de conocimiento altruista.
- Romper estas normas éticas y morales puede facilitar el que el médium pase a convertirse en vehiculo de influencias de espíritus inferiores, engañoso y maléficos.
RIESGOS DE LA MEDIUMNIDAD
Capitulo aparte es si el ejercicio de la mediumnidad esta o no exento de riesgos. Kardec minimiza los riesgos y apenas explica que solamente cuando el médium pasa a obsesionarse, fascinarse y subyugarse por este tipo de fenómenos, puede causar daños a su constitución mental. También alude a que el médium obsesivo puede recibir “crueles decepciones”, es decir, que el espíritu invocado no sea el que se manifiesta, sino que su lugar es ocupado por alguno de esos “espíritus engañosos” a los que suele aludir. Pero aun hay más. Ya sea por la particular constitución mental de médium o a través de una progresiva obsesión por las manifestaciones espiritistas, es frecuente encontrar mediums que sufren problemas de esquizofrenia. Los desdoblamientos de la personalidad son frecuentes; llega un momento –si la practica del espiritismo es continua- que el médium llega a olvidar su verdadera personalidad y pasa a asumir la del espíritu que se manifiesta a través suyo.
En la actualidad la psiquiatría ha estudiado muchos de estos casos y la esquizofrenia es una enfermedad que prácticamente carece de secretos para la ciencia médica.
No todos los problemas que pueden sufrir los mediums en el curso de sus experiencias, tienen la misma matriz:
- En algunos casos, el médium, obsesionado por la práctica espiritista, es presa de un “espíritu engañoso” que, una vez introducido en su interior, se niega a abandonar el nuevo cuerpo que ha ocupado. Es un proceso similar a la posesión demoníaca.
- En otros casos el problema que se plantea es que el médium va siendo ganado poco a poco por la nueva personalidad que se expresa a través suyo incluso tras la sesiones espiritistas, sigue manifestándose ocasionalmente.
- También suele ocurrir que el médium, sin la intervención de ningún espíritu, por pura obsesión o por una anomalía cerebral, cree espontáneamente una personalidad diferente a la suya propia, sin relación con ninguna entidad desencarnada.
Sea como fuere, la práctica espiritista no es peligrosa, y solamente pasa a serlo cuando se convierte en una obsesión. En este sentido, si es cierto que buena parte de los mediums profesionales que aparecieron entre 1850 y 1939, acabaron mentalmente desquiciados: la mayoría al intentar hacer de las comunicaciones espiritistas una profesión lucrativa. Si es cierto, pues, como apuntaba Kardec, que el médium precisa disponer de unas cualidades éticas y morales que tiene que ver con el altruismo y el espiritu de investigación.
En cualquier caso Kardec se cura en salud: “No debemos de tener confianza en todo lo que dicen los mediums, por el charlatanismo procura también algunas veces explotar la parte practica a los efectos fisicos del espiritismo. Felizmente estos fraudes, que sobre todo se practican en la prduccion de los fenómenos que exigen la oscuridad, son muy pronto descubiertos por los espiritistas atentos, desconfiado y perspicaces y solo pueden engañar a los novicios inexpertos”
En cualquier caso, la práctica espiritista demuestra que al médium le cuesta bastante mantener su estabilidad. El propio Kardec comprobó una serie de desviaciones que denuncio en “el libro de los mediums”
- Médiums obsesionados; incapaces de deshacerse de algún espíritu inoportuno
- Médiums fascinados: victimas de una espíritu elemental o poco evolucionado, pero siempre fraudulento.
- Médiums subyugados: Padecen la dominación moral o material de un mal espíritu.
- Médiums ligeros: que son dominados moral o materialmente por un espíritu malvado o desaprensivo.
- Médiums orgullosos: envanecidos por sus capacidades de mediumnidad y por la calidad de los espíritus que invocan.
- Médiums susceptibles: hostiles hacia cualquier forma de crítica de su actividad.
- Médiums presuntuosos: que están acompañados por la sensación de ser infalibles y creen ser solo frecuentados por espíritus superiores.
- Médiums mercenarios: que cobran por sus servicios cualquier cantidad o favor.
- Médiums de mala fe: que no dudan en utilizar el fraude cuando son incapaces de atraer algún espíritu
- Médiums egoístas: que no hacen públicas las comunicaciones importantes y se las reservan para su uso.
Médiums celosos: que albergan resentimiento y desconfianza hacia otros colegas que parecen más experimentados que ellos.


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